PACIENTE…paciente


PACIENTE…paciente

La crisis de salud que estamos viviendo por el desabasto de medicamentos afecta particularmente a los grupos más vulnerables que son niños y personas mayores, situación que desafortunadamente se presenta en todo el país. Ha corrido mucha tinta sobre la insensibilidad del Gobierno Federal para atender el problema aduciendo que la perversa motivación es política pues los primeros no votan y los segundos son minoría. Declino abundar sobre lo anterior pues no tengo elementos sólidos para hacerlo y dejo a los analistas socioeconómicos lo hagan, no obstante, me parece una verdadera mezquindad, y reprobable por donde se le vea.

En unos casos la urgencia es para atender niños con cáncer y en otros la premura con la que se debe atender a adultos que requieren una pronta atención, particularmente los mayores. Los servicios médicos públicos y gratuitos como el IMSS, ISSSTE y otros estatales, sobra decir que están saturados pero la atención que se da en muchos los módulos de medicina familiar es razonable.

Sin embargo, en los centros de alta especialidad, que cobran de acuerdo a una tarifa, resultado de un estudio socioeconómico previo del paciente, la demanda de consultas médicas especializadas, análisis de laboratorio, diagnóstico por imágenes, y atención hospitalaria, supera con creces a la oferta.

Tal es el caso del prestigiado Instituto Nacional de Ciencias Médicas y de la Nutrición Salvador Zubirán, INCMNSZ, que se considera uno de los mejores centros de investigación y servicios médicos de nuestro País, si no, el mejor.

Para quienes tienen derecho a sus servicios, la aparición de alguna dolencia después de haber sido atendidos previamente, genera una cita con un médico internista quien después de escuchar con mucha atención al paciente, lo revisa meticulosamente, hace un diagnóstico y solicita que se lleven a cabo un sin número de análisis fisicoquímicos y de imágenes con ultrasonido; cabe señalar que aquéllos se programan con prontitud y los resultados no demoran. Bien.

No obstante, el doctor que hace el prediagnóstico puede no ser el mismo del que revisa los resultados y esto origina una discontinuidad en el tratamiento de la enfermedad que podría derivar en estudios más precisos que requiriesen hospitalización ambulatoria y en algunos casos, intervenciones quirúrgicas urgentes. El problema estriba en que el segundo internista quien los solicita, hace citas que pueden tardar varios meses y en ese lapso la enfermedad del paciente ya empeoró, e incluso puede fallecer porque la atención no fue rápida.
Ante este panorama y desde el ángulo del paciente, (paciente porque no tiene alternativa y tiene que esperar), es menester que el médico internista tenga suficiente experiencia para escucharlo, dar su diagnóstico y que sea él mismo el que revise los resultados y obre en consecuencia; algunos de los doctores residentes jóvenes, R1 o R2, tienden a no escuchar la voz del enfermo, hacen conjeturas, solicitan un sin número de pruebas para diagnosticar y con eso suplen el decir del paciente. Mal por eso.

Un paciente sugiere incorporar un “factor de corrección del paciente”, que llama FCP por sus siglas, referente a su peso, pues no es lo mismo uno de 60 kg que otro de 100. Lo anterior, ese FCP, debería ser implícito en la leyenda que todos los medicamentos llevan, dosis: la que el médico señale, pero de facto NO lo es

Otro punto a señalar y derivado de lo anterior, es que la etapa de diagnóstico debe ser pronta, para luego canalizarse a los especialistas, que dicho sea de paso, en el INCMNSZ lo son de verdad y al que esto relata le consta, pues hace años en el mismo Instituto, colaboró como Físico en varias actividades en el Departamento de Medicina Nuclear.

Mientras tanto, es claro que el paciente…debe ser paciente.

P.S. Es muy preocupante que con la aparición del “coronavirus”, que se propaga con una impredecible rapidez, no se tengan los medios hospitalarios y de medicamentos para prevenirlo y en su caso atenderlo. Atención INCMNSZ y otros.

5 de febrero del 2020