SEQUÍA …varias aristas


Por fin cayeron las primeras lloviznas en estos lares después de varios meses de espera, pero obviamente el problema de la sequía que se padece obliga a seguir analizándolo de manera integral con todas sus consecuencias.

 

Los agricultores no pueden sembrar pues la tierra no se tiene la humedad suficiente que abrigue sus semillas, dado que no ha habido suficiente agua que la proporcione y el sol inclemente sustrae la poca que llega a caer. Sólo los afortunados que tienen agua extraída del subsuelo pueden sembrar pero son una minoría.  Por el momento no hay esperanza alguna para los siguientes cultivos de temporal, lo que hace inminente pagar las indemnizaciones para los productores, pero la crisis alimentaria que se genera continuará en los meses por venir.

 

La situación que enfrentamos es muy seria y tiene varios efectos tanto a corto como a mediano y largo plazos, y repercute en distintos renglones de la vida cotidiana: social, económico y político. Deliberadamente no tocaré el último porque distrae del propósito del ensayo, que es llamar la atención de la gravedad del tema.

Se tienen secuelas inmediatas hacia los agricultores quienes se ven agraviados en su modus vivendi, al quedar en desamparo para afrontar los gastos elementales de subsistencia familiar y por otro lado la imposibilidad de producir alimento para su propio consumo y para los demás. El pago de las indemnizaciones ya aludidas se cubrirá de las reservas monetarias para contingencias, y para atender la segunda repercusión, se importarán granos básicos utilizando la misma partida presupuestal. Bien, para eso son los bienes, pero ¿qué pasará después?

 

Hace unos días agricultores y ganaderos irrumpieron la Gran Capital de una  manera muy peculiar, montados en tractores y caballos para manifestar su temor ante lo inminente: una crisis alimentaria y social. Uno de los contingentes portaba una pancarta con su nombre “Caravana del Hambre” haciendo alusión a la escasez de comida en los meses venideros. Cierto.

 

El reciente acuerdo gubernamental para enfrentar la sequía contempla diez puntos de los cuales seis de ellos se refieren a la agilización de trámites para ejercer los recursos económicos etiquetados para sobrellevar la emergencia, dos se refieren al suministro de agua potable a comunidades afectadas, uno a la vigilancia de riesgos y enfermedades, y otro a cubrir el abasto de alimentos. Correcto, pero sólo  para la emergencia estacional.

 

Es claro que una de las repercusiones del cambio climático es lo que estamos padeciendo, períodos de estiaje más severos lo que nos debe poner a revisar el problema a largo plazo y de una manera completa. A mi juicio tenemos que hacer planteamientos con cuatro objetivos generales con el denominador común de usar eficientemente el agua; éstos son: captación y almacenaje de agua, optimización de  formas de labranza, análisis de viabilidad de cultivos y, transformación de las actividades laborales y hábitos alimentarios. Abundo.

 

Con relación al primer punto es prioritario el intensificar las actividades tendientes a captar y almacenar el agua superficial mediante construcción y/o rehabilitación de presas, bordos y humedales, aplicando en paralelo acciones para la vigilancia de la calidad del agua, donde muchos usuarios podemos participar. Hay casos en los que los resultados se podrían tener en poco tiempo.

 

Referente al segundo aspecto es fundamental optimizar la metodología de labranza y en particular el riego de parcelas, dado que es allí donde se pueden hacer los ahorros de agua más cuantiosos. Será importante incorporar los cultivos hidropónicos y de invernadero, lo cual implica una cambio substancial en las formas de trabajar la tierra.

 

El tercer objetivo sugiere el análisis detallado de la viabilidad regional de los cultivos, actividad que se desarrolla con éxito en el estado de Chiapas, paradójicamente un estado rico en recursos hídricos, pero que atiende la rentabilidad de los productos que se cultivan. Es inaudito que en lugares áridos se siembre alfalfa, producto que demanda mucha agua y que se deshidrata para darla de alimento a los animales.

 

El cuarto tema enunciado, se relaciona al análisis para substituir ciertas actividades ganaderas o agrícolas, para transformarlas a otras diferentes como  turísticas o artesanales. Sí se puede y hay ejemplos que lo constatan. Un punto adicional se refiere a las costumbres alimentarias. Me refiero a comer productos del mar en vez de carne de res o de cerdo, aprovechando los miles de kilómetros de litoral que tiene el País. Por otra parte, por qué no fomentar la ingestión de legumbres que requieren poca agua para su cultivo. Cambios en usos y costumbres que toman tiempo, pero hay que iniciar.

 

Llama la atención que para la celebración del día mundial del agua, 22 de marzo, la ONU haya seleccionado como tema central “El agua y la seguridad alimentaria” e invitan a los países miembros a unirse y resaltar en sus localidades la importancia que reviste el asunto. El lema es más que sugestivo: “El mundo tiene sed porque tenemos hambre”.

 

Tenemos que hacer un esfuerzo para enfrentar la sequía que como se lee en el título de la columna, tiene varias aristas por atender. Todos podemos hacer algo.