CIENCIAS DEL AGUA… a dos bandas


Fue un verdadero dilema el escoger el tema de estas Glosasporque en los últimos días se sumaron al que ésto relata dos actividades por demás importantes. La serie de accidentes nucleares como consecuencia del macro sismo ocurrido en el Japón y las tareas de corte educativo que impulso en materia de agua. Del título habrás advertido amable lector que opté por la segunda pues aún no se identifican los estragos causados, dado que se siguen presentando más movimientos, y aparentemente los accidentes en los reactores nucleares disminuyen, pero se está lejos de conocer las implicaciones en el ámbito radiológico.

 

Entrando en materia hídrica recordarás que hace casi un año preparaba un programa universitario en materia de agua para la Universidad de Guanajuato, de tal forma que la oferta académica y de servicios llegara directamente al usuario. Se trataba de un esquema matricial que correlacionaba actividades específicas con nichos de clientes bien definidos. Una tarea de vinculación que según el de la pluma, era primordial. Desafortunadamente no ha podido arrancar todavía y solamente desde mi asiento en el Patronato universitario he podido hacer algunos señalamientos a los grupos de investigación, docentes y a los que tienen la encomienda de hacer las labores de vinculación en la propia UG. Al tiempo.

 

Hace años, y para la misma UG elaboré un programa de especialización en la maestría de Hidráulica de la Facultad de Ingeniería de Minas, orientada a la utilización de isótopos para la resolución de diversos problemas hidrológicos. Ciencia aplicada a nivel superior.

 

Recientemente y con gusto me enteré que la UG ofrece desde el próximo ciclo escolar  un Doctorado en Ciencias del Agua, reconociendo con ésto la importancia del tema y la necesidad de formar profesionales de vanguardia. No dudo que en el programa de estudios se haya plasmado algo de lo que traté con los investigadores y docentes. De acuerdo al titulo de la columna éste es el juego a  “primera banda”.

 

A “segunda” y más estimulante, es el proyecto de monitoreo de calidad del agua a través de niños. Mi entusiasmo obedece a que por un lado tengo la oportunidad de enseñar ahora a los pequeños, conceptos básicos del ciclo hidrológico,  medidas de ahorro y las características de la calidad del líquido. Adicionalmente se les instruirá en los aspectos de toma de muestras, medición, registro de datos,  preparación de informes y la elaboración del informe de resultados. Toda una actividad con “corte científico”, ¿qué tal?  Me doy ánimo.

 

Tenemos que cambiar el paradigma educativo en el cual los alumnos son seres pasivos que sólo reciben información pero sin saber la trascendencia o destino de lo aprendido. Abundo. En el concepto griego de Paideiase contemplaba la educación de los niños, con un alcance mucho mayor que el que se tiene hoy en  el mundo occidental. Era un proceso que tenía el fin de formar integralmente a los educandos partiendo del conocimiento del propio ser hasta llegar a identificar su papel en la sociedad. Mi esfuerzo en el proyecto va encaminado a estimular el compromiso de los niños para cuidar la calidad de su agua de manera integral y completa. Ciencia aplicada a nivel elemental.

 

Este proyecto se desarrollará en el Organismo Operador de Agua de San Miguel,  en coordinación con la organización Water Environment Federation; esta última ha conformado una red internacional de sitios en los que se monitorea la calidad del agua a través de estudiantes. En breve, nuestro municipio será el primero en el País que lleve a cabo esas tareas de vanguardia. En el mapamundi, donde aparecen los grupos participantes, habrá una marca (pin) que identificará la presencia de los niños sanmiguelenses en esas labores y lo que es más, esos grupos piloto serán de comunidades rurales. Hasta que les tocó ser los primeros.

 

Va otro granito de arena como parte del “juego a dos bandas” en el tema de Ciencias del Agua.

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