REFORMA ENERGÉTICA … desde las raíces


Todos los reflectores de la vida nacional están alumbrando el tema de la reforma energética y me es obligado hablar de él, pues he participado en el sector desde hace muchos años, pero lo haré desde otro ángulo, diferente al que se discute afanosamente en el ámbito político y de poder, que se centra en el botín de PEMEX.

Es indudable que el petróleo es y ha sido el principal energético en los últimos años, sin embargo es finito. La estrategia de los países industrializados es por un lado, conservar sus recursos energéticos internos y utilizar los de los países dispuestos a vender los suyos. Por otra parte, los diez países más avanzados, sin excepción, trabajan en el desarrollo de fuentes alternativas de generación de energía, diferentes a las de los hidrocarburos, como la solar, eólica, biomasa, geotérmica e incluso la nuclear, destinando porcentajes muy importantes de su PIB a esas tareas. El destino de dichos recursos económicos, es encaminado mayormente a las universidades y a los centros de investigación y desarrollo, en los ámbitos federal y estatales. Y nosotros ¿qué?.

Hace poco, en el ambiente del fútbol, apareció una nota que me llamó mucho la atención. Los Pumas de la UNAM cambiarían la estrategia para tener un equipo competitivo, y pasaban del esquema de armarlo con base en la contratación de estrellas extranjeros a otro más lento pero más seguro: la de formarlo y diría yo forjarlo, partiendo de sus fuerzas inferiores. De repente aparecen acciones verdaderamente sensatas. Un aplauso.

Y ésto, ¿a qué viene al caso?. En mucho, y me explico. La reforma que se discute, se centra en la operación de una empresa, que si bien es cierto es la número uno del país, y la mayoría de las tareas que se contemplan en la multimencionada reforma, son de corto y mediano plazos. Me parece que no es una enmienda de carácter integral, que abarque otros temas energéticos, como la de optimizar nuevas fuentes de energía y menos aún, aquéllos que son de larga maduración. Es mi parecer que la reforma, debería también seguir las estrategias “pumas”, que basen su éxito posterior, en sus propios recursos humanos, una reforma que se sustente en el ingenio de sus gentes. El camino para ello ya lo comentaba, debería ser el orientar recursos económicos a la formación de los cuadros base en materia energética.

Es tiempo, y ahora me parece más que oportuno, que tratemos de levantar nuestras voces para lograr el que se contemplen estos aspectos. Las universidades, y la nuestra, la Universidad de Guanajuato, tiene que buscar un papel más activo en todo ésto y es preciso que se vea la oportunidad de participar en el cambio de estrategia. Hay varias facultades y direcciones académicas que deberían estar inmiscuidas en el proceso; adicionalmente, me parece importante que las Unidades de Extensión, de la Universidad, deberían ser un escaparate formal para comunicar a la sociedad lo que significa una reforma energética y el papel que juega la propia Universidad en ella. ¿Será posible?

Ahora bien, la clase política debe entender, por otro lado, que la formación de científicos y tecnólogos toma su tiempo, como en el fútbol con la formación de equipos competitivos, no es de la noche a la mañana, como ellos quisieran, que por decreto, una vez dado el dinero, al instante tuviéramos ciencia y tecnología. Lograr lo anterior toma su tiempo, para dar los beneficios que llegarán tarde o temprano.

Hay que iniciar ya, desde las raíces como apunta el título de la columna, y aprovechando el momento actual de gran entusiasmo, para conseguir el apoyo inicial para sembrar la semilla, que deberá ser cultivada con perseverancia, para finalmente poder cosechar. La parte más difícil, ya la adivinas querido lector, es la intermedia, la más cansada, la más larga, la que no da lucimiento a quien la inicia, pero así es el proceso. Las universidades y centros de investigación y desarrollo saben de lo que estoy hablando, pero eso es precisamente lo que a nuestra clase gobernante le cuesta más trabajo entender.

Es un verdadero reto que tenemos enfrente, amigo lector, el de convencer y forzar a la clase política a emprender acciones de largo alcance, como de grandes estadistas, que ven más allá de sus períodos de gobierno. Es una afrenta tremenda pues el tema actual es polarizado por el poder económico y político inmerso en todo ésto. Haremos la lucha.